—¡Entonces planificaré mis vacaciones para cuando puedas viajar! Pero no creo que pueda tomarme unas vacaciones durante un buen tiempo…
—No hay prisa, cariño. Iremos cuando puedas.
Concordé, feliz solo con la anticipación de volver juntos a Cádiz.
—Por cierto, —recuerdo, devorándome otra papa frita.—Trabajo medio día los sábados, entonces tengo derecho a un descanso durante la semana, los jueves. ¿Crees que puedes venir a almorzar a casa conmigo? ¡Si no puedes, está bien! Es solo que quiero apr