—Creo que Cádiz es mi lugar favorito en todo el mundo… —dije con una sonrisa triste cuando nos sentamos frente a la sala de abordaje, aprovechando nuestros últimos minutos juntos.
Antes de que Ares respondiera, escuchamos los altavoces haciendo la última llamada para mi vuelo, que saldría antes que el suyo, y sentí que el resto de mi ánimo se había marchitado por completo.
—Tengo que irme… —anuncié con la voz rota, pero sin moverme.
Ares me acercó para darme un último abrazo, y me pasé la mano