49: Renunciar.
Narra René.
En cuanto mi familia se fue lo que hicimos después de cenar fue: yo volví a limpiar su herida, le di sus pastillas, y caímos profundamente dormidos.
Abro los ojos sintiéndome algo agitado, pero intento calmarme al ver a Marina plácidamente dormida a mi lado.
Mi corazón no deja de latir con fuerza y un nudo se instala en mi garganta para cuando entro al baño y veo mi reflejo en el espejo.
Miro a mí persona, teniendo todos estos temores de cómo será enfrentarme a la vida como una per