Narra Nara.
—No, no, ¡no me dejes! —grita mi hermano— te amo... ¡¿por qué?!
— Cálmate, sabes que ella siempre te amará... Este donde esté, lo sabes...
—Pero... yo sin ella... ¿qué haré? —llora, grita, desahogándose, tratando de sacar de alguna manera el dolor que su partida está dejando. Él siempre ha sido así, muy expresivo, sensible— siempre serás la... la mejor madre del mundo, pero por qué. Me diste la vida y ahora vuelves a hacer lo mismo salvándome, no debiste... —llora desgarrándome el al