Mundo ficciónIniciar sesiónMe despierto con la sensación de unos dedos que me quitan los cabellos de la cara. Estoy muy cómoda y no quiero levantarme, así que me acurruco más en la almohada de seda debajo de mí. Suspiro con total comodidad cuando esos mismos dedos de antes comienzan a masajear mi espalda baja. Esto es pura felicidad.
Se siente como solo momentos después cuando una voz baja y retumbante susurra en mi oído.
- Bebé, tienes que levantarte ahora.
Gimo y me pongo el edredón por







