25. Hijo del rey

Eren junto con sus hombres al fin lograron llegar a la manada que fue atacada encontrando todo un desastre, pero lo más extraño de todo era que no habían cuerpos. Solo los rastros de sangre y muchas casas destruidas. El alfa olfateaba todo el lugar manteniéndose alerta por si aparecían esos lobos. De inmediato percibió el aroma de esos animales, pero solo eso el de ellos. No había ningún rastro de otro aroma distinto. Nada tení

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