—¿Qué pasa contigo, Leia? — preguntó preocupada Kristel al asomarse en medio de los dos asientos delanteros, luego de que Hillary corriera al lugar del copiloto — Desde hace un par de días te ves rara, demasiado pensativa –
—Y demacrada— añadió Hillary.
Leia sonrió sin ánimo y vio por el retrovisor a su amiga. Tardó unos segundos en contestar.
—Sólo estoy cansada— respondió al volver su vista al camino — Y creo que esta gripe me pone peor –
Esa respuesta dejó una sensación de falsedad dentro