Con la noche ya cubriendo la ciudad, Leia cerró la puerta de su casa luego de despedir a sus dos amigas que permanecido hasta esa hora con ella.
Suspiró al quedarse enteramente sola.
Se recargó en la puerta y su vista fue sin interés alguno, a las escaleras al final del pasillo.
—Si voy a superarlo, voy hacerlo desde la raíz— se dijo al dejar escapar el aliento y comenzar a caminar para dirigirse a la segunda planta.
Anoche, mientras el dolor la corroía, había pensado casi en huir y desaparecer