Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cobriza respingó.
—¿Eh? – dijo sin entender a que se refería.
—¿Lo hiciste? — Caleb se repitió, aunque odiaba hacerlo.
Ella tragó duro y bajó su vista, había olvidado por completo que él le había ordenado masturbarse.
— S-si…— mintió.
Caleb entrecerró sus ojos sin creerle.
— M







