Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl costoso y clásico auto del ojiazul levantaba una ligera capa de nieve al ir avanzando a velocidad, por una de las grandes avenidas que lo adentrarían a la ciudad, apretó el puente de su nariz al saber que tendría, posiblemente largos días por delante si pensaba resolver sus problemas pronto.
Tomó su móvil y digitó el número de Stefano, colocó el manos libres.
—Buenos d&iacu







