Besos torpes y entrecortados sustituyeron a las palabras y se regalaron varios minutos para sólo calmarse y sentirse; cuando el frío comenzó a calar, Caleb acomodó sus pantalones e invitó a la desnuda chica a ponerse de pie, Leia apenas pudo levantar su vestido y cubrirse el cuerpo cuando fue alzada de la cintura y el trasero por el joven que enseguida comenzó a caminar.
Ella bajó su mirada a él y su largo cabello resbaló por su rostro rozando el de él.
—No pareces cansado— soltó con un tinte