~ Amalia ~
Me puse mi traje negro más impecable, mientras me miraba al espejo, no reconocí a la mujer de hace unos meses.
Las ojeras eran más profundas, pero mis ojos tenían una claridad metálica, la mirada de alguien que ya no tiene nada que perder porque ya se lo han quitado todo.
Dante entró en el vestidor y se detuvo a mi espalda.
No dijo nada, simplemente me ayudó a abrochar el collar de perlas que mi padre me regaló en mi graduación.
Sus manos, antes armas de violencia, se movían con un