လ
Ya amaneció y por el resplandor puedo deducir que son las cinco de la mañana y... ¡No he dormido nada!, solo me he puesto a admirar a la mujer que tengo a mi lado, sí, la que ocupa mi brazo como su suave y cómoda almohada, ella es una atrevida, pero como en un par de horas se irá no me queda de otra que aguantar un poco el dolor de la circulación.
Tuve dos horas suplicándole que se calmara, que no iba a morir porque ella viajará y que era mejor que dejáramos a un lado la tristeza para disfrut