—No… Puedo sola, solo estaba descansando, pero ya retomaré mi camino, estoy cerca de la habitación, no se preocupe.
Diablos, no debo ponerme nerviosa porque ella detectara que soy una puta desgraciada que no quiere entrar a la habitación porque acaba de ver a su esposo de mentiras desnudo.
Ella me dice que estará siempre a mis servicios y que si necesito de ella que no dude en llamarla. Asiento, le agradezco, y antes de que ella insista le agarro la charola, retomo mi andar y me preparo para ve