Mundo ficciónIniciar sesiónMarcus se dirigía a uno de los depósitos que tenía a su nombre. Nadie iría a buscar allí, pues nadie más que él sabía de su existencia. Allí guardaba cosas viejas, cosas que robó, pero no las podía vender hasta que no pasara bastante tiempo: ropa de diseño y otros objetos que esperaba que sus dueños olvidaran, entre otras cosas. En fin, serviría para poner a la chica.
La ataría de m







