La tensión del ambiente se volvió un silencio incómodo.
—¿Se conocen? —preguntó Kelly, confundida por el saludo de los hombres que se miraban con los labios apretados, no con enfado entre ellos, sino con una tensión claramente dirigida a las mujeres que estaban en medio.
—Así es, cara. Nos conocemos — afirmó Valentino—. Dime… ¿la señorita Wood era tu misteriosa cita?
—No era una misteriosa cita, tú decidiste ponerle esa etiqueta. Y si no hubieras llegado como una bestia acaparadora, te lo habr