Diana.
Apezar del dolor que sienten mis dedos no dejo de platicar asta que la melodia suena de forma decente, al terminar de tocar Alfonso me entrega una carta y al ver de quien es abro los ojos con sorpresa y alegria, es la respuesta de mi padre, tomo la carta de su mano con alegria y después de darle las gracias me retiro a mi habitación que en realidad es de Max pero no quiso retomarla, me siento en uno de los sillones qué esta cerca a de la ventana para abrir la carta y comenzar a leer la