Diana.
Los rayos del sol me golpean el rostro y me asen abrir los ojos, los abro lentamente y miro a mi alrededor, en esta habitación jamás había entrado y todo lo que me rodea es de la mejor calidad, lujoso y elegante, siento que me abrazan por la cintura y su respiración en mi nuca.
-buenos dias emperatriz.
Una leve sonrisa se dibuja en mi rostro al escuchar la voz ronca de Max.
-buenos días, esposó mio, debemos de levantarnos para ir al banquete.
-desearía pasar todo el día en la c