CAPÍTULO 32
Puedo escuchar mi corazón latir con fuerza. La brisa se cuela por la ventanilla del coche mientras que Sergei maneja a toda velocidad para llegar a la casa de su hermana mayor. Mi teléfono vibra por algunos minutos y debo apagarlo al ver el nombre de Thomas en la pantalla. Desde el día de la cena fallida no lo he vuelto a ver y siendo honesta conmigo misma creo que las cosas están mejores así. Él es demasiado bueno y sé que encontrará a alguien que lo haga realmente feliz.
El magnat