CAPÍTULO 31
Sus ojos me observan de una manera tan detallada que siento que logra ver mi alma. Sergei acaricia mi mejilla izquierda y parpadeo al escuchar el clic de la puerta de mi apartamento cerrarse. Su mano derecha sostiene mi brazo y debo bajar la cabeza al notar como tira de mi cuerpo para sentarme encima del sofá. El magnate desliza la camisa que está usando por sus brazos y en un abrir y cerrar de ojos lo tengo completamente desnudo delante de mí. Puedo escuchar como mi corazón bombea