La tarde caía lentamente sobre el mar, tiñendo el horizonte de tonos dorados, rosados y anaranjados que parecían fundirse con el azul profundo del agua.
La brisa marina soplaba con suavidad, moviendo el cabello de Fahriye mientras caminaba descalza por la arena.
A unos pasos de ella, Zayn la observaba con una sonrisa serena.
—¿En qué piensas? —preguntó Fahriye al descubrir que él no dejaba de mirarla.
Zayn sonrió.
—En que jamás imaginé volver a caminar contigo de esta manera.
Ella bajó la mirada