Cuando las mujeres Al Qasimi regresaron al palacio, encontraron una escena que jamás olvidarían.
El silencio que reinaba en el majlis era extraño, pesado, como si incluso las paredes de aquel lugar hubieran sido testigos de la vergüenza que acababa de caer sobre la familia.
El eco de los golpes todavía parecía permanecer en el aire.
Zayn estaba de pie junto a uno de los ventanales, con el rostro marcado y una expresión serena, aunque sus ojos revelaban el cansancio de alguien que había cargado d