El conductor no se atrevió a escucharla. Simplemente echó un vistazo a Tristan por el retrovisor.
Tristan no dijo nada, evidentemente en desacuerdo con las palabras de Elara.
Al segundo siguiente, Elara abrió la puerta.
Tristan agarró la muñeca de Elara al instante y bajó la voz, diciendo con voz despiadada: "¿Quieres morir?".
Elara se zafó de su agarre y dijo con un tono más gélido: "Dije que detuvieras el coche".
El vehículo finalmente se detuvo.
Elara abrió la puerta y salió del coche. No qu