Elara no les había dedicado ni un solo vistazo durante toda la interacción.
Bastaba con echar un vistazo para darse cuenta de lo repugnante que era, así que fingió que no existían.
Bajó la cabeza y le dijo al diseñador: "Aquí, alrededor de la cintura, hay que ajustarla media pulgada".
Al ver que la ignoraban por completo, Quincey estalló de rabia. Enseguida se propuso conseguir el vestido. «Quiero este vestido. ¡Díganle que se lo quite rápido!».
El diseñador, que estaba de pie, explicó apresura