Elara lo interrumpió con un tono frío y sereno: —¿Tienes miedo de que la lastime, Tristan? En realidad, no tienes que dar explicaciones. Como eres el testigo, la policía no aceptará mi declaración si insistes en tu versión.
Tristan frunció el ceño mientras la miraba con una expresión sombría y compleja.
Elara soltó una risita y dijo con ligereza: «En realidad, envidio a Rosalie. Siempre la apoyas incondicionalmente cuando le pasa algo, lo que fortalece su autoestima. ¡Supongo que eso es amor ve