Tristan había olvidado por completo que Elara lo había dejado abandonado. Había decidido perdonarla.
Su presencia hoy garantizó su seguridad.
—Tristan, tu prometida está adentro. ¿De verdad es el momento adecuado para hablar de estos temas conmigo? —comentó Elara con expresión impasible.
Tristán frunció el ceño.
—¿De qué estás hablando? ¿Prometida? —preguntó.
No tenía ni idea de que supuestamente estaba comprometido.
Elara ladeó la cabeza. Sus ojos se arrugaron formando una sonrisa.
“Interesant