Isabella
El cambio en el ambiente no ocurre de manera repentina, sino como una transición casi imperceptible que comienza en la luz del pasillo y se extiende hacia el aire que respiramos, volviéndolo más denso y estructurado, como si el edificio entero hubiera sido reorganizado desde dentro sin necesidad de movimiento físico visible. Las luces rojas de emergencia que nos habían acompañado hasta ese momento dejan de parpadear con la misma frecuencia errática y pasan a una tonalidad más uniforme,