Isabella
Ryan permanece delante de mí con el cuerpo completamente tenso, cubriéndome como si el simple hecho de moverse pudiera detener una bala. Puedo ver cómo la sangre sigue deslizándose lentamente por su brazo herido, oscureciendo más la tela de la camisa, pero él ni siquiera parece sentirlo ya. Toda su atención está puesta en Mason y en el arma apuntándome directamente al pecho.
Y yo sigo intentando respirar.
Porque todo duele demasiado.
Las cosas que acabo de descubrir sobre Ryan siguen g