—Buenas noches…
Dije, ladeando un poco mi rostro por la sorpresa, para nada grata. Ambas me miraron de arriba abajo. La chica al lado de Camelia es guapísima.
Su rostro y su atuendo denotan mucha elegancia, pero por alguna razón no me gusta su presencia.
—Buenas noches, Elora. Disculpa que lleguemos sin avisar, pero fue mi hijo quien me dio permiso de venir. Digo, si no es molestia para ti.
¿Por qué siento que me está mintiendo acerca de que Cedric le dio permiso de venir?
¿Pero por qué vino?
—