—Nos vemos mañana, hijo. Que tengas una feliz noche y reflexiona sobre lo que te dije. Sabes más que nadie que mi deseo es verte feliz.
La despido después de escuchar otra vez su consejo de autoayuda. El coche se pone en marcha minutos después y entro nuevamente a mi apartamento con la cabeza hecha un nido por el estrés.
No quiero ser un mal hijo y sentir paz porque se hayan marchado, pero el simple hecho de haber traído a Alexa a mi casa me estresó demasiado.
Y saber que mañana, el que se supo