—¡Respóndeme!
No puedo creer lo que mis ojos están viendo en este momento.
Pero ni siquiera sé por qué me sorprende viniendo de él.
Hace lo que quiere, con quien quiere y cuando quiere. Nadie lo detiene. Ya veo que el creerse dueño de mí es completamente real.
Hay un pequeño cuadro oscuro en una esquina. Tardo unos segundos en comprender qué es.
Otra cámara.
La del baño.
Recorro el resto del apartamento con la mirada y siento cómo el aire abandona mis pulmones.
Todas.
Todas y cada una de las cá