Invité a Cris a mi casa, quería que conociera a mi hermana y mi sobrino, y además allí podíamos hablar tranquilos. Después de un rico té con pastel de manzana y miles de preguntas de Benjita, subimos a mi dormitorio.
- Bienvenido a mi fortaleza – dije abriendo los brazos de par en par.
- Esta habitación es tan tú – ríe Cris.
Mi pieza tiene paredes de color blanco, encima de mi cama mis peluches de la infancia, un cobertor de plumas rosa pálido, un escritorio color blanco con una colección de l