Han pasado largas dos semanas desde que me enteré de todo: me habían drogado, grabado en la intimidad y por si fuera poco supe que Diego estaba casado con Adriana. Los días pasan rápido y cada vez duele menos. El trabajo se ha vuelto una tortura ya que me veo obligada a interactuar con los jugadores, sobre todo con Diego y Cristian a los que ni siquiera les levanto la mirada. Mi examigo se acerca cada momento que puede para hablarme, no deja de pedirme perdón por todo, hasta me envía notas y ch