Macarena entra con su presencia imponente junto a su hija, Enrique se pone de pie para recibir a su ‘querida suegra’.
Los ojos de Lucía se vuelven cristalinos al ver a su hija en aquel preciso momento. No eran lágrimas de felicidad sino de tristeza. Nunca dudó que volvería a ver a Macarena de regreso en una situación como esa.
—¡Madre! —exclama con emoción acercándose a una Lucía que debe fingir alegría al ver a su hija y como siempre lo ha hecho, ocultarle a Alba quién es realmente su hija.