Los días transcurren rápidamente luego de aquel incidente, aunque Leandro deseaba pedirle disculpas, no tenía nada de lo que ella esperaba para ofrecerle.
—¡Joder! Que soy un imbécil, que he debido decirle que sí estaba dispuesto a todo por ella, pero yo mismo sé que eso es imposible. —Se recrimina a sí mismo.
Las veces que él le pide ir a su oficina, ella se muestra arisca y distante. Esa tarde antes de salir de la empresa, él aguarda por ella en su auto. Justo cuando baja para pedirle que