DOMINIC
Faith se encogió de hombros, aunque en sus ojos había una determinación inquebrantable.
—Si eso significa que la verdad salga a la luz, entonces está bien. Pero —añadió con firmeza—, asegúrate de que esa payasa no te ponga las manos encima. ¿Entendido?
La miré, dividido entre la gratitud por la confianza que depositaba en mí y la incredulidad de que realmente estuviera aceptando semejante locura.
—Faith...
Ella extendió la mano y apretó la mía.
—Confío en ti, Dominic. Haz lo que tengas