RAINA
Arqueé una ceja, negándome a dejar que viera cuánto me herían sus palabras.
—Yo llegué primero, Vanessa. Así que, si mi presencia te resulta tan ofensiva, siéntete libre de irte a comprar a otra parte.
—¿Cómo te atreves a dejarte ver por aquí? —espetó entre dientes, con la voz baja pero cargada de veneno—. ¡Por tu culpa Alexander canceló su compromiso con Eliza después de años de preparativos!
—¿Canceló su compromiso? —repetí, desviando la mirada hacia Eliza—. Eliza, no creo que necesites