Rápidamente, todo el efecto del alcohol y la adrenalina del momento desapareció, como si hubiera tomado una ducha de agua fría que me devolvió a la realidad.
Leonardo aún me miraba confundido, esperando una respuesta.
Y en ese momento, todos los recuerdos de los tiempos difíciles que pasé sola por culpa de él regresaron.
La muerte de mi hija, que salió por aquella cicatriz dejándome con el vientre y las manos vacías… fue como volver a ese momento doloroso.
—Helena—
Leonardo me llamó y salí de m