Leonardo llegó al edificio sede del Grupo Gonzalez y caminó con pasos firmes hacia el ascensor, acompañado por su asistente personal.
Apenas entró, todas las miradas del vestíbulo se volvieron hacia él, una mezcla de admiración, temor y curiosidad; al fin y al cabo, ¿qué hacía el presidente del mayor grupo rival en territorio enemigo a plena luz del día?
Las puertas del ascensor se abrieron en el piso presidencial, y de inmediato una secretaria se acercó para recibirlos, manteniendo el profesio