Punto de vista de Jason
Paso con paso firme junto a la recepcionista, ignorando su protesta sorprendida, y pulso el botón del piso 57. Cada piso que suena en el ascensor es un nuevo latido de mi enfado. Me pregunto quién le habrá dado al bastardo el valor para hacer una jugada como esta y creer que se saldría impune. Las puertas del ascensor se abren y avanzo a grandes zancadas, pasando junto a su asistente, que corre detrás de mí en un intento inútil de bloquearme el paso.
Ni siquiera me moles