Capítulo 19. El compromiso
"Isabella"
Al día siguiente, desperté mejor. Fingí naturalidad, como si nada hubiera pasado. No di explicaciones sobre el casi ahogamiento ni sobre la crisis de llanto, y Augusto tampoco preguntó, enfocándose únicamente en la planificación del día. El gran momento había llegado: Augusto me pediría matrimonio.
Elegí un vestido blanco, corto y con un escote atrevido. El sol de los últimos días había dejado mi piel con un bronceado maravilloso, las ojeras habían desaparecido y, con un maquillaje bien hecho, mi autoestima parecía renacer. Aun así, yo estaba lejos de ser el tipo de mujer como Aline o cualquiera de las mujeres que solían estar al lado de Augusto. Cerca de ellas, yo era simplemente... común.
La puesta de sol estaba perfecta. Augusto tenía razón, sería una foto hermosa. Todo estaba meticulosamente coordinado. Fuimos hasta el muelle; él le había pedido a alguien que registrara el momento. Yo fingiría sorpresa y emoción, y él me pediría la mano de rodillas. Todo muy ensayado, e