Capítulo 18. Descontrolada
"Isabella"
No fue una conversación satisfactoria. Aún quedaban muchas cosas por resolver con Augusto, pero, al día siguiente, mantuve mi actitud distante y fría. En público, cumplía mi papel de novia: caminaba de la mano, aceptaba besos en la mejilla y piquitos. Por lo demás, me mantuve reservada, intentando no pensar demasiado en cuánto aquel hombre era una tentación y en que yo no era capaz de resistir tanto.
No nos expulsaron del hotel solo porque Augusto tenía dinero suficiente para acallar