Capítulo 146. Trampa
"Augusto"
Volver a la empresa fue peor de lo que imaginé, y mis expectativas ya eran bajas.
No hubo resistencia explícita, ningún correo agresivo. Las puertas estaban abiertas, mi nombre seguía figurando en los organigramas, mi puesto continuaba intacto. A primera vista, se me había autorizado a retomar mi lugar como si nada hubiera pasado.
Bastaron pocos minutos para entenderlo: no había vuelto con libertad.
Incluso mi plaza en el aparcamiento no era la misma. Algunos rostros conocidos desviar