Capítulo 144. Palabras no dichas
"Augusto"
Entramos en casa en silencio. No era un silencio exactamente incómodo. Podía sentir que había un acuerdo implícito entre nosotros, sin que necesitáramos usar palabras; aquella conversación sucedería allí, en la seguridad de nuestro hogar. Lejos de miradas curiosas, lejos de oídos demasiado atentos.
En el coche, observaba a Isabella, concentrada en sus propios pensamientos. Era imposible ignorar cuánto había cambiado en tan poco tiempo. Su postura más firme, su mirada menos ingenua, la