Capítulo 12. Nada como una copa de champán
"Isabella"
Cuando entré en aquella casa, mis piernas temblaban. El clan Salvatore estaba reunido en la sala; parecían una pintura renacentista: todos eran hermosos, irradiaban poder y dinero. ¿Qué demonios hacía yo allí?
Sentía la mano de Augusto en mi espalda, su cuerpo cerca del mío. No sé cómo, pero sabía que, si salía corriendo, él me apoyaría. Era extraño, no nos conocíamos bien, pero confiaba en él, al menos en ese punto.
Tenía razón cuando dijo que una copa de champán ayudaría. Ya iba po