Capítulo 11. La cueva de los leones
"Isabella"
Isabella estaba espectacular. Si no fuera por su expresión seria y su aparente incapacidad de sonreír de forma espontánea, diría que era una mujer nueva. Pero aún cargaba esa expresión tensa y triste en el rostro.
Cuando llegamos, miró a su alrededor, admirada. Me preparé para llevarla a la cueva de los leones. Entramos juntos y puse mi mano en su espalda, justo donde terminaba el escote. Sentí su piel cálida contra mi mano. No podía negarlo: si Isabella quisiera, podríamos hacer que este acuerdo fuera mucho más placentero.
Mi familia estaba reunida en la sala: mi padre, mi madre, mis hermanos alrededor de la abuela y algunos parientes circulando por allí. Por supuesto, todas las miradas se posaron en nosotros en cuanto cruzamos la puerta. Isabella se puso tensa y forzó una sonrisa, soltando un "hola" tembloroso.
Mi madre fue la primera en manifestarse.
—Yo soy Úrsula, la madre de este chico de aquí. Ven, siéntete cómoda, ¿quieres algo de beber? Es la primera vez que Guto t