20. Verdades
Camino hacia la esquina de la calle donde está ubicado el bar sin decirle absolutamente nada y me siento en el borde de la acera. Él se sienta a mi lado manteniendo una distancia prudencial y el silencio reina en el lugar.
—Dijiste que querías hablar, te escucho.— Menciono de manera fría y sin mirarlo a pesar de que siento su mirada en mí.
—Gianna, tengo tantas cosas que decirte.— Habla y noto en su voz que está ¿afligido?
—No sé qué puedas decirme, pero no vas a cambiar nada de lo que sucedió.