XXVIII. Merezco un castigo, Sr. Wilde
- Creo que esa es una pregunta, que yo personalmente puedo responder- dice Ethan, caminando lentamente, pero con confianza y elegancia hacia mi lado, en el estrado.
El traje ejecutivo de corte italiano, se ciñe a sus músculos trabajados y le da una aura superior que dice a gritos “no se acerquen a mí simples mortales”. Estoy embobecida y asombrada, porque haya aparecido aquí cuando lo dejé en la cama del hospital esta mañana.
Me recupero rápido de mi conmoción cuando me mira por un segundo, ante