—¡Ximena! Lamento haber tardado, se presentaron unos problemas en la caja —habló Jeanniel, acercándose a mí—. ¿Y Agatha?
Mi vista estaba enfocada en el suelo, perdida y preocupada por lo que podía suceder. Yo no quería callar, pero si no lo hacía, Eric iba a perder sus logros por mi culpa.
Por los rumores que se creen sobre mí... Mi cabeza estaba dando vueltas, sentía una presión en la misma por no llegar a una conclusión que me salvara el culo.
—Se fue.
—¿Y por qué? ¿Le pasó algo? —cuestionó e