ARIA
El caos estalló en un abrir y cerrar de ojos.
De entre las sombras emergieron los Rogues, al menos veinte, con sus cuerpos enormes y pelajes enmarañados. Gruñían con furia, sus ojos brillando con un hambre salvaje.
El choque fue brutal.
Los machos jóvenes y algunas hembras se lanzaron a la batalla, sin dudarlo. El aire se llenó de gruñidos feroces, el sonido de colmillos chocando y garras desgarrando carne.
Yo… no podía moverme. El miedo me paralizó como un frío insoportable.
—¡Aria! —La